Camino sin vacilar, por entre la anchas calles del olvido.
Mis recuerdos me invaden por donde quiera que pase,
mis penas, mis males, mis tristezas se vuelven mas fuertes
al pasar por este camino.
Ya sin poder más caigo, caigo por un precipicio sin fondo, en eso
siento una mano que me sostiene, y una voz que me dice:
Hijita, nunca permitire que caigas.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
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